Año cero
Ayer, 6 de septiembre, comenzó mi "año cero", es mi día cero... Por qué? Bueno, eso es un poco de historia...
Soy un chico normal, sencillo, de los que te encuentras a patadas... algo tímido (sobre todo con personas desconocidas o a las que tenga respeto) pero cuando me enralo pierdo la vergüenza -nunca para cosas serias... Estoy estudiando en la universidad y vivo en un colegio mayor, llevo ya unos cuantos años (muchos, muchos).
Hace unos tres años llegó un chico con el que intimé bastante, nos hicimos grandes amigos a pesar de que no teníamos (a priori) nada en común. Sin embargo, después del verano de 2005 comencé a sentir algo hacia él.
Ya lo había considerado mi mejor amigo (y de estos he tenido varios, pero ninguna buena experiencia al final), pero esta vez era diferente...
He pasado un curso muy malo, sobre todo al principio. Estaba trabado con respecto a mis sentimientos. Sólo se lo pude contar a tres amigos que teníamos en común, uno de ellos me ayudó bastante y me alentó a que le confesara a mi mejor amigo lo que sentía por él... Jamás me atreví (bueno, alguna vez que otra lanzaba alguna punta sobre todo si yo estaba borracho, jejeje algo cada vez más habitual).
Decidí salir con una mujer mayor que yo (unos diez años más) que había conocido por internet, pero siempre me sentí culpable con respecto a mi amigo... llamemosle M. Lo tuve que dejar con esta mujer porque no estaba tomando el rumbo liberal que me hubiese gustado y porque no me podía quitar de la cabeza a M...
Ayer, después de un año de tormentosa intimidad se lo confesé. No había podido dormir nada por la noche. Le envié un mensaje para que me viniese a ver a mi habitación y acabé por soltarle todo...
Me siento mucho mejor conmigo mismo, pero ahora temo la reacción de él. No lo vi mucho ayer, pero hoy lo encuentro un poco más distante para la complicidad que teníamos (algo que considero a estas alturas algo bastante normal). Dice que sólo me ve como un amigo, y es normal siendo él heterosexual y yo todavía no se lo que soy.
Pero eso no es lo que me preocupa, tenía que contarlo.
Y fue entonces cuando decidí que ese fuera mi día cero, del mes cero del año cero. Punto y aparte en el que por fin pienso decir las cosas como las pienso, creo que ya nada me puede parar (espero) y soy un poco más feliz.
Lo único, que espero que no haya perdido un buen amigo para siempre. Pero me alegra haber ganado algo de confianza en mi mismo.
